Durante años me exprimà el cerebro tratando de pensar como la tecnologÃa proveniente de la carrera aeroespacial no hizo ninguna contribución para las amas de casa.
Mil veces me pregunté si los astronautas llevaban ollas a presión, sartenes y coladores al espacio.
Ellos se guardaron el secreto para sà mismos.
¿Por qué? Porque al entrar en sus casas les gusta sentir el olor burbujeante de un guiso, de una cebolla dorada, de una salsa bolognesa.
Pero los japoneses una vez más probaron que son nuestros aliados. Nos inventaron un robot cocinero. Por ahora parece que sabe solo sabe hacer diez platos. A mi me alcanza y me sobra. Y sino, lo podemos mandar a una academia de cocina para que aprenda alguna que otra exquisitez.
Gracias japoneses queridos!
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