Hay lugares donde el chisme es una pasión popular. En una ciudad colombiana prohibieron esta práctica cuando afecta el honor y el buen nombre de las personas.
Parece que la mayorÃa de los llamados a la policÃa local provenÃan de vecinos que argumentaban : Escuché a un vecino que dijo que el de enfrente le contó que escuchó decir al panadero que alguien le contó ..... y asà sucesivamente.
Estas cadenas de dimes y diretes, igual que el juego del teléfono descompuesto parece que terminaban armando verdaderas batallas entre vecinos.
De ahora en mas, el que diga una palabra va a tener que hacerse cargo de sus dichos o recibirá una multa astronómica.
En boca cerrada no entran moscas.
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